viernes, 30 de mayo de 2008

0005: Intenciones

Hola, después de mucho tiempo, vielvo a subir algo.

Hago un paréntesis en mis historias raras, para ponerles una rara, pero original.

En esta semana, extré a un certamen de cuentos, y este es el mío, haber que les parece.

Para cuando él llegó era cerca de media noche. Entró buscándola, pero no la encontraba, buscándola entre todo ese tiradero que se extendía a lo largo y ancho de ese departamento, que el llamaba “depa”.

Después de un rato de buscar desenfrenadamente, la encontró. Estaba escondida detrás del comedor; él la tomo y la aventó contra el sillón enfurecido y listo para reclamarle, para acabar con esa agonía que lo estaba destrozando por dentro y por fuera

Después de verla un buen rato dijo al fin:

-Ya no puedo más, Esto se acabó. –

Y ella no dijo nada. Él, continuó.

-Esto es insoportable, ya no aguanto lo que haces conmigo, y porque sé que no puedo llegar más bajo. Tengo más que ganar que perder, por eso llegué a la decisión de acabar contigo, porque tú ya no puedes más conmigo. Al fin le haré caso a todos los que me dijeron que contigo solo tendría desgracias e infelicidad, y que no los escuché. Porque después de todo este tiempo, al fin entendí que todos ellos tenían razón.-

Y ella no dijo nada. Él con una exaltación cada vez más grande, y que cada vez podía contenerse menos dijo:

-Sí, aún recuerdo el momento en que nos conocimos, en que te vi por primera vez, en que mi novia nos presentó…-

Entonces, hizo una pausa, suspiró un poco y siguió:

-¡Pobre de ella cuando nos presentó!, ¡no sabía que eso acabaría con nuestra relación, y que acabaría conmigo! Aún recuerdo que en el primer momento te vi con algo de indiferencia, y que estuve a punto de no hacerte caso, pero ¡Qué tonto fui, y que tonto he sido!-

Y ella no dijo nada, y él aunque no esperaba alguna respuesta continuó recriminándole diciendo:

Y ahora estás tan inmóvil como antes, esperando a que me rinda ante ti, a que me una de nuevo a ti, como lo he hecho una y otra vez, y sentirte.

Ya no recuerdas que solo me bastó tenerte un momento para no querer dejarte, dejar todo en lugar de a ti, dejar mis estudios, abandonar mi trabajo, y mi vida… …todo… ¡Todo!, y solo por estar contigo, y discutir con mis padres cuando me dijeron que no eras buena para mí, que no te volviera a ver, pero no los escuché, y los recriminé. Aún recuerdo cuando les dije que no querría saber más de ellos, y que no comprendían que te necesito.

Y ella no dijo nada, sin embargo, él vía una cara de cinismo, una actitud retadora que hizo que perdiera la paciencia de nuevo e hizo descontrolarse otra vez, y lanzando una pequeña grabadora contra la pared, continuó, con su voz cada vez más ahogada en lágrimas de rabia, de impotencia:

-¡Tú me hiciste ver las estrellas, tú me hiciste sentir en las nubes, tu me hiciste sentir algo que jamás sentí; un amor y un odio contra toda la humanidad, unas enormes ganas de tenerte y desear que estuviéramos juntos toda la vida, y que aún mi novia que fue quien nos presentó, nos encontró juntos y me prohibió que te volviera a ver, pero en lugar de hacer caso, la insulté y la golpeé.

Todo esto lo decía con palabras atropelladas, su rostro se iba encarnando más a cada momento, los ojos se abrían impresionantemente y siguió con mucho trabajo diciendo:

Pero ya no más, porque me he dado cuenta de que vivir contigo, dependiendo de ti, y de todo lo que me has hecho no es vivir, y que si esto ha de acabar, que sea de una vez, antes de que tú me termines de destrozar.

Y ella no dijo nada.

Él entonces la tomó, la aventó hacia la cocina, la siguió para volver a tomarla para después al fin ponerla al revés, y poco a poco ir vaciando su contenido en el bote de basura. Luego dijo: “Ya no más, desde ahora renuncio a ti, y a tu dependencia, así como renuncié a una vida de verdad por tomarte y dejar que tú me controlaras”

Luego, gritó muy fuerte.

“DESDE AHORA RENUNCIO DE UNA VEZ Y POR TODAS A LA COCAÍNA.”

Entonces, un escalofrío recorrió todo su cuerpo, y sudando cayó al suelo sin sentido.

A la mañana siguiente apenas si recordaba lo que había pasado, pero sin llegar a comprenderlo del todo; fue entonces cuando vio la pequeña bolsa de cocaína a la que la noche anterior había gritado, regañado, y reprochado.

Y la pequeña bolsa, como la noche anterior, y todo el tiempo, no dijo nada.

Pero él aún creyendo que lo pudiera escuchar, la tomó con todo el cuidado que pudieron sus temblorosas manos, y le dijo:

-Sabes que te necesito. Olvida todo lo que dije ayer. Sí, ya sé que digo lo mismo todo el tiempo, y que anoche casi acabo contigo, pero ¿sabes? No puedo vivir sin ti. Ahora vamos a que re rellenen.

Y salió por la misma puerta por la que había entrado la noche anterior, tan exaltado, salió sellando irremediablemente su destino, con tambaleantes, decididos y enredados pasos buscando más desesperado que nunca a su expendedor…

…Pero no sabía lo que le pasaría en el camino…

Espero que les haya gustado